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Martes noviembre 22nd 2011

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La trastienda de la crisis.

Juan Frascisco Martín Seco

La claridad, en cualquier disciplina,no suele ser solo una cuestión de cortesía, sino en la mayoría de los casos de honradez y, salvando la complejidad de ciertos temas, el empleo de una jerga repleta de términos esotéricos se presta-muy en especial en la economía-tanto a revestir de ciencia lo que no es sino una opción política interesada como a la defensa de posiciones personales, casi siempre de un marcado privilegio. En este sentido, la obra de J.F.Martín Seco lleva tiempo siendo la de un honrado hetorodoxo, dado a pensar a contracorriente, y tambien un claro y coherente manual de socialdemocracia.

Y viene a cuento recordar, cuando la crisis de la deuda en Europa se ha acabado cebando de un modo especial en los derechos sociales y amenaza con proseguir en esta linea, sus reiteradas denuncias de hace decadas a la orientación neoliberal de la Unión Económica y Monetaria que, sumadas a sus crecientes desavenencias ideologicas con el P.S.O.E , acabarían-como no- “forzando” su relevo de la Secretaría General de Hacienda en 1986 y su cese-algo más tarde-como Presidente de el Consejo de Administración de Minas de Almaden.

Recuperar la economía para la sociedad y el interés general, labor en la que no sorprende encontrarlo en el grupo de Attac, es parte de el cometido de este ensayo que -como apunta desde su inicio- se vale de el analisis de la propia crisis para revelar contradicciones, lacras y mentiras difundidas acerca de el propio sistema,que-aunque siempre latentes -se hacen dificiles de ocultar cuando esta sobreviene.

“Desde hace aproximadamente treinta años,se ha ido imponiendo en el pensamiento sobre la realidad económica una doctrina totalitaria que se autodenomina neoliberalismo, cuya pretensión consiste en retrotraer el sistema económico al capitalismo salvaje de el XIX. Aun cuando no se pueda afirmar que haya alcanzado plenamente su objetivo, sí ha conseguido derruir determinados diques y agugerear otros que dotaban de estabilidad al sistema,de manera que han vuelto a surgir los desequilibrios de antaño y, como es lógico, las mismas crisis”.


La crisis económica en España
En relación a la economía española, tras la aparente prosperidad y el discurso triunfalista de los gobiernos, hacía tiempo que se aculaban graves desequilibrios “Llevábamos doce años creciendo a crédito, y todo crédito-tarde o temprano-hay que pagarlo. En esta coyuntura, cuando la financiación ya no es posible, el crecimiento se detiene .Tras el enorme endeudamiento de las familias estaba, si, la burbuja inmobiliaria, pero también el empeoramiento en la distribución de la renta. Las elevadas tasas de crecimiento logradas en años anteriores no se habián traducidos en mejoras salariales,sino en la creción de empleo de baja calidad y en un fuerte incremento de el excedente empresarial.”

Los diferentes gobiernos habian practicado un política fiscal enormememente conservadora,de estabilidad presupuesaria  y de privatización de las principales empresas públicas. El endeudamiento progresivo de las empresas y familias acabaria cercenando, sin embargo, la balanza por cuenta corriente, llegando el déficit a un montante alarmente.”No deja de ser paradójico que los enemigos de el déficit público y los que predican de el todo tipo de males presencien con total pasividad el déficit exterior, cuando es este el que puede ser realmente problemático y cuando en todo caso la posible maldad de el primero radica en la influencia que tiene sobre el segundo“.

Tradicionalmente, nuestra economía ha mantenido tasas de inflación más elevadas que las de los paises de nuestro entorno y, como consecuencia, también hamos ido acumulando déficits exteriores hasta que una o varias devaluaciones restablecian el equilibrios. “Hay quien pretende presentar las devaluaciones de las monedas como un mal en si mismas. El mal, sin embargo, se encuentra en las condiciones económicas que las hacen necesarias. No son la enfermedad, sino la medicina, medicina amarga, pero imprescindible para curar al enfermo“.
Nuestra pertenencia a la Unión Monetaria vendría a acarrear dos consecuencias aparentemente opuestas. La primera es que ya no es posible la devaluación. La segunda es que el euro ha permitido que el déficit exterior de nuestro pais ascienda a un montante en otro caso dificil de alcanzar “Ello ha demorado la llegada de la crisis, pero por eso mismo también la ha agravado”. Si el ajuste no se puede realizar en el ámbito monetario, antes o después, se produce en el ámbito real” Solo faltaba un catalizador y este vino de EE.UU con las hipotecas subprime.
Pero todo ello vendría a ser la cáscara, hay que ahondar-sin embargo-penetrar en la trastienda para encontar la verdadera causa de la crisis que no es otra que la paradoja de la libertad.

La paradoja de la libertad.
La libertad llevada al extremo se autodestruye y deviene en caos y el peor tipo de anarquía, luego, el Estado solo puede garantizar la libertad individual a condición de que esta no sea ilimitada. Mi derecho a mover mis puños en la dirección que desee queda constreñido por la posición de la nariz de mi vecino.
“La gran cuestión radica en saber cuál es el “cuanto” de renuncia preciso, pregunta siempre presente y que ha recibido las respuestas más variadas, pero, de lo que nadie parece dudar es de la necesidad de poner algunos límites a la libertad y de que sea el Estado el encargado de vigilarlos y mantenerlos”. Pero lo que se acepta en el orden civil y político se ha pretendido negar en el económico. El neoliberalismo proclama la abosoluta libertad económica. La propiedad como derecho a usar, disfrutar y abusar de manera ilimitada.
Hace decadas se constató que el capitalismo sin límites llevaba en sí el germen de su propia destrucción. En primer lugar, porque era tal el grado de desigualdad que introducía que generaba el mayor rechazo en las filas de los desposeidos y, sumado a lo anterior, daba lugar a tal cúmulo de desequilibrios que originaban crisis continuas abocando hacia el caos económico. Desde las propias filas de el sistema surgieron voces de liberales, como Keynes, que plantearon la necesidad de reformas si el sistema quería subsistir.”La mayoría de los paises occidentales evolucionaron hacia economías mixtas,que si bien aceptaban el libre mercado, no lo reconocian como un sistema capaz de autoregularse y afirmaban la necesidad de la intervención estatal. Surgía así el Estado Social que, a pesar de sus defectos, conseguía para estas sociedades cotas mas o menos razonables de riqueza y estabilidad”.
El problema surge cuando a principios de la década de los ochenta comienza,primero en el discurso y después en la práctica la revolución neoliberal cuyo objetivo era -y es- un retorno al capitalismo salvaje de el XIX, introduciendo modificaciones en los sistemas económicos como para volver a encontrarnos con las mismas dificultades de antaño.

La crisis mundial.
” Si algo ha quedado claro desde el primer momento es la desproporción generada por los plantemientos neoliberales entre unos mercados en su mayoría globalizados y un poder político recluido en el ambito de el Estado nación”. Esta inoperancia aparece tambien patente en la Unión Europea (UE) que deja traslucir su incapacidad para asumir politicas verdaderamente unitarias.
” Se precisa a bien un gobierno mundial, lo cual no parece factible, o bien devolver a los Estados nacionales el poder y la capacidad para limitar la libre circulación de capitales.”
Los enormes desequilibrios que desde 1980 se van creando en las balanzas por cuenta corriente de los paises expresan bien a las claras donde se encuentra el punto más vulnerable de el sistema. “Mientras esta situación permanezca y los gobiernos se niegen a adoptar algún tipo de control de cambios, el sistema continuará presidido por el caos, las desigualdades se haran cada vez mayores y la amenaza de otra crisis sistemica estará siempre presente”
Pero es en la Unión Europea donde las contradiciones de la globalización se han hecho más presentes.”Mientras que los aspectos mercantiles, financieros e incluso monetarios se han unificado, los políticos, sociales, laborales y fiscales continuan fraccionados; ni siquiera se ha efectuado un intento de armonización”la cual se hace más imposible tras la ampliación a 27 paises totalmente heterogéneos.
Dentro de la U.E y U.M, a no ser que se constituya la unión política-lo que no parece muy viable-no existe ninguna esperanza de superar al neoliberalismo económico y lograr que el poder democrático controle las locuras del poder económico.
Sin un retorno a ciertas reglas de moderación anteriores a 1980, dictadas para someter al poder económico al político, es imposible que desaparezcan las crisis sistémicas como la que estamos sufriendo, si bien”Es posible que mientras los trabajadores pagan el mayor precio, otros, los que han obtenido ingentes beneficios en la etapa anterior, puedan salir relativamente bien librados, incluso logren aprovecharla para su beneficio, tal y como ha ocurrido en España, donde los empresarios y los que no lo son han logrado utilizarla para abaratar el despido o tratar de modificar el sistema público de pensiones”
En este sentido la crisis puede que no sea tan mala para ciertas élites, pero que nadie se engañe: “un mundo económico, caótico y en continuo desequilibrio está condenado, antes o después, a convulsiones sin cuento, que se han de transmitir, tarde o temprano, al campo social y político”. La historia lo confirma.

Alberto Gordillo Méndez

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